viernes, 17 de enero de 2014

Dúo: las rutas interiores de Giovanni Ciccia





Nada mejor que ver a dos grandes actores teatrales haciendo lo que mejor saben: engañar. Este es el caso de Gianfranco Brero y Alberto Isola, quienes, en los dos actos que componen Dúo, nos trasladan a un paralelo existencial tan distante a los nuestros, pero a la vez tan común a las ambiciones más intrínsecas de ciertos seres que, por un momento, nos olvidamos de sus nombres y sus trayectorias y caemos en la elipsis bipolar de dos hombres viviendo sus historias, dejando de lado la interpretación y el mimetismo actoral para convertirse ellos mismos en los propios personajes, dueños de experiencias tan creíbles y tan bien expresadas que nadie, en su sano juicio, podría sentirse indignado mientras estos dos maestros nos engañan un rato. ¿Por qué digo que se trata de un engaño? Porque, según mi parecer, la manera en que ambos actores abordan la historia y cómo se identifican con sus personajes hace que sus propios nombres se trastoquen en quimeras canónicas (como sucede en el acto de Gustavo y Juan, por ejemplo) diluyéndose en una masa dramática tan sólida en estructura como maleable en simbologías, dueña de un humor negro en su punto, ni muy denso ni muy insustancial... Dos dramas jocosos que además de divertirnos nos dejan pensando en una premisa inevitable: ¿como se debe manejar la soledad?

En este post no pretendo hablar de los detalles de la obra ni de las partes que la componen, ni tampoco de cuál es el origen real de los actos o cuáles son los perfiles profesionales de los dos actores (grandes actores: si pinchan el cursor en sus nombres podrán revisar con detalle su extensa y excelente trayectoria) que la interpretan; lo único que en verdad me importa es mencionar el manejo de la soledad que se plantea en todo momento, y cómo de esa soledad brota la locura creativa, la nostalgia por las ilusiones quebrantadas, las pasiones prohibidas e intensas, el amor imposible y anacrónico, que, como una gaviota, atraviesa el tiempo para morir en la desierta y lejana playa de la ancianidad. Dúo, la síntesis nominal de dos actores y dos actos, nos interna en la magnífica mirada interior de nuestra propia humanidad al preguntarnos si, cuando llegue el tiempo en que empecemos a ver la vida hacia atrás, encontraremos que hemos trascendido o que simplemente hemos vivimos cada momento pensando en planes que nunca se llevaron a cabo; la obra, por tanto, es una especie de introspección en la senectud, una cápsula del tiempo que de pronto se abre y convierte a los personajes en demiurgos posesos de una repentina maldición de remordimientos, ansiosos por encontrar su cura en la vacuna utópica de la ilusión juvenil... Otro engaño tan vil como bien elaborado que nos plantea, a su vez, si vivimos amando lo que hacemos o si simplemente vivimos haciendo mucho para ver si alguien nos ama. 

Por último, me agradaría hacer dos menciones finales de Dúo: una, que la obra es altamente recomendable y que por donde se analice logra envolver al espectador, quien, a mi criterio, experimenta un acercamiento con su propia soledad, actual, pasada o futura, pero soledad al fin; dos, que quiero agradecer al director de la obra, el talentoso Giovanni Ciccia, por permitirme apreciar su trabajo estando de por medio su gentil invitación. Giovanni, nuevamente gracias. Espero que, a su vez, también te agrade a ti y a tus hijos mi libro MAGIA.

Dúo se presenta de lunes a jueves en el Teatro Larco Miraflores (Avenida Larco 1036) a las 8 de la noche y las entradas se pueden adquirir en la misma boletería del teatro. 

No pierdan la oportunidad de ver a dos monstruos salvajes en su ambiente natural.

Buenos días!


2 comentarios:

  1. Muchas gracias por tus comentarios Diego. Ya te contaré de Magia.
    saludos
    giovanni

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    1. Hola Giovanni! Es un placer para mi difundir lo bueno. Espero pronto hablemos de Magia. Un abrazo!

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